Onzoth, el Flautista | La Bestia
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Compañero de compañía intinerante de Aditu, la Bufona, y Sansalayne, la Trovadora.

Su extraña muerte desencadenó la caída de la larga noche hace ya cuatrocientos años.


ACTUALIZACIÓN

Onzoth no murió, sino que fue transformado en un híbrido entre hombre y bestia. Gerold consiguió salvarle la vida de algún modo que aún se desconoce, aunque más tarde lo encerró en el laberinto que construyó bajo Bélenos.

Onzoth es el causante de las muertes de Kerensky y Madelaf.


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Según cuenta el propio Onzoth, su alma fue alterada por el Sacerdote, de ahí su transformación. Sin embargo, como confiesa en el Capítulo IX. El Descendiente, Cerandal no fue el único responsable, pues si hubiera sido así, al morir el Sacerdote, Onzoth se habría visto liberado de la maldición.

En ese mismo capítulo, el Viajero se presenta ante él enseñándole el extraño artefacto que contabiliza el tiempo que le queda a cada aldeano. Onzoth reconoce el artefacto. Al preguntarle al Viajero sobre su origen, este le confiesa ser un Sabat, lo cual impacta al Flautista, pues él mismo era un Sabat.


ACTUALIZACIÓN

Finalmente, fueron Cerandal, Nod y Tremal los que estuvieron detrás de su transformación, al igual que de las del resto de aldeanos sometidos a extraños exorcismos. Además, como se puede ver en el Capítulo XII. Sangre Sabat, Onzoth fue el responsable de que Bélenos se convirtiese en un pueblo maldito pues, con su llegada, dotó de habilidades especiales a los aldeanos y, tras su conversión en bestia, hizo que la larga noche cayera de forma involuntaria, siendo él el único que no se vio afectado por ella.

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