Alek, el Mozo de Cuadra | Quirón

Alek tiene una vida apacible en Bélenos. Pasa la mayor parte del día cerca de la muralla del pueblo, alimentando y limpiando a los caballos. La función de esos caballos, entre los cuales también se encuentra Agro, de Tajuru, es la de transportar viajeros de un pueblo a otro. Sin embargo, nadie hace uso de este servicio, porque realmente a nadie le interesa salir de Bélenos.

Alek ha desarrollado un vínculo muy especial con estos caballos. Ni siquiera el Cazador es capaz de manejarlos como él lo hace. Cualquiera que le vea montar sentirá cómo el caballo es una prolongación de su ser, más que una criatura ajena a él. Además, Alek tiene la capacidad de entrar en la mente de esos caballos, ver a través de sus ojos, oír a través de sus oídos y, de algún modo, hacer que hagan lo que él les ordena.

Fue sometido a un exorcismo por el Sacerdote Cerandal cuando era apenas un bebé. Al contrario que el resto de jóvenes, no parece que tuviera unos efectos tan drásticos sobre Alek.

Mantiene una muy buena relación con Esk.

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